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“TEKEL”

Daniel 5:27

 

Siempre resulta decepcionante, cuando tenemos en un concepto mayor del que realmente tiene una persona o cosa. Quizá es el creer o el tener este concepto la desilusión más grande que el ser humano puede llevar.

 

Ahora pensemos, si para nosotros como personas esto es algo humillante, ¿que pensara Dios cuando nos ha dado un lugar y concepto que no merecemos?

 

Un caso de este tipo, se nos relata en el libro de Daniel, capitulo 5, versículo 27. El contexto nos dice que Belsasar rey de Babilonia, hizo un banquete para mil de sus príncipes, este hombre ya borracho manda traer los utensilios de la casa de Dios. Cuando estos utensilios son traídos a la presencia del rey, comete la profanación más grande de su vida, los utensilios sagrados de la casa de Dios estaban siendo utilizados para satisfacer las más bajas pasiones de aquellos hombres. Dice después la palabra de Dios que no conformes con ello, se deshacían adorando a dioses de oro, plata, etcétera.

Sigue la narración diciendo que después de eso, los dedos de una mano escribieron una frase en la pared, con la que el rey se puso blanco, ¡perdió el color! Naturalmente al rey se le quito lo borracho y hace llamar a todos sus sabios y adivinos, quienes no pudieron darle contestación alguna. La reina, como toda buena mujer, va y mete su cuchara y le dice: no temas mi rey, que hay un hombre que puede interpretar aquello que nadie puede. Daniel es llamado delante del rey y encuentra la siguiente inscripción: “mene, mene, tekel, uparsin” Cada palabra tenia una interpretación propia, pero TEKEL tenía una especial, “pesado haz sido en balanza y fuiste hallado falto” o como dicen coloquialmente, “no diste el kilo”.

 

Después de eso Belsasar fue asesinado y otro ocupo su lugar.

 

Esto nos devuelve al principio, que triste es cuando la imagen que tenemos de alguien es tan solo un espejismo. Pero más triste es como en este caso que Dios pesa a la persona y en realidad no da el ancho. Hay que tener cuidado con esto hermanos. Quizá muchas personas puedan tener un mal concepto de uno, pero cuando Dios es quien tiene ese concepto, no hay mucho que se pueda hacer.

 

Lamentablemente, en la Biblia hay muchas personas que no dieron lo que tenían que dar:

 

A)    Adán (Génesis 3:7) Dios le dio todo y sin embargo lo desaprovecho.

B)     Caín (Génesis 4:5) Su ofrenda no fue lo suficientemente agradable a Dios.

C)    María (Números 12:1) Teniendo una posición privilegiada por ser hermana del líder del pueblo de Dios, peco contra Dios y contra su hermano.

D)    Saúl (1 Samuel 15:23) Era un Don Nadie, Dios lo pone como rey de su pueblo y es incapaz de cumplir con una orden de Dios.

E)     Salomón (1 Reyes 10:26-27) Dios le dio sabiduría y lo exaltó como a ningún hombre y el se entregó a la idolatría a causa de las mujeres.

 

Y así podríamos continuar con la lista de muchos hombres que eran espejismos y nada más. Pero, ¿Cómo es que Dios a través de su providencia no hace ver tantos hombres faltos, en su palabra? Pablo nos da la respuesta (1 Corintios 10:11) Así que, hermanos, no podemos ser como ellos. Con esto claramente vimos que Dios aborrece, repudia la mediocridad. (Apocalipsis 3:15-17) Laodisea era la ciudad más rica de Frigia, pero su mayor debilidad era la falta del suministro adecuado de agua. Al contrario de cómo muchos lo hacen, el contexto va mas haya de la tan conocida interpretación de, los fríos son la gente del mundo, los tibios, los hermanos inconstantes, y los calientes, los cristianos verdaderos. Por lo tanto Dios quiere que seamos fríos o  calientes pero jamás tibios.

 

Como lo decíamos a pesar de tanta riqueza, el mayor problema de Laodisea era un servicio correcto de suministro de agua. El agua que fluía en Laodisea, era agua tibia; y, a pesar de tanta riqueza, esta clase de agua era la queja común de sus habitantes. No era el agua de Laodicea como el agua caliente de Hierápolis que poseía propiedades medicinales, ni tampoco fría para apagar la sed de sus habitantes. En el contexto, entendemos que Dios no quiere gente que no crea en el, ni en su hijo, Juan 3:16 lo enseña claramente. Pero tampoco, quiere cristianitos mediocres, que es aquí el punto a tratar. El Señor quiere que seamos esa agua fría que apague la sed espiritual, trabajando por el Señor, o que seamos esa agua caliente, que alivie las dolencias y enfermedades espirituales.

 

Dios quiere estar por sobre todas las cosas (Marcos 12:30) Dios quiere ser el numero uno en nuestras vidas, como ya dijimos no quiere el 50% de nosotros, ni siquiera un 80 o aún un 99.9. Dios dice ¡todo o nada! (Daniel 5:23) Debemos reconocer que sin Dios nada somos, que lejos de Él nada podemos hacer.

 

Dios puede hacer grandes cosas con nosotros (2 Corintios 2:14), pero si el haya defecto en nosotros, también puede desmenuzarnos con toda facilidad. (Hebreos 10:30-31).

 

Al final el Señor no da a elegir dos caminos, o ser íntegros, o ser desechados. Es nuestra la decisión.

 

 

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