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“Hasta que me bendigas”

 

Entonces el hombre le dijo: - ¡Suéltame, que ya esta por amanecer! – ¡No te soltaré hasta que me bendigas! – respondió Jacob. Génesis 32:26 (NVI)

 

En esta ocasión encontramos la historia de uno de los primeros patriarcas, de hecho encontramos a mi punto de vista el momento cumbre de su vida, donde deja de ser tan solo Jacob para ser Israel. De quien vendría a ser padre, de la nación del pueblo de Dios. Dice la Biblia que antes de que Jacob se reconciliara con su hermano llegaron al rió que hoy se llama Wadi Zerqa  y lo cruzo todo lo que el tenía. Mientras Jacob luchaba con un ángel. Vemos como Jacob se aferra a pesar de tener la cadera lastimada y le dice no te voy a soltar hasta que me bendigas. Esto es algo que debemos me aprender, mucha gente de hoy en día no tiene esa terquedad que Jacob poseía. Ven que empiezan las cosas mal, quizás problemas económicos, familiares, laborales, etcétera. Y se olvidan de Dios. Y empiezan los hermanos a renegar de la Iglesia e incluso muchos de ellos mejor se apartan del camino.

 

Nosotros debemos aprender de este ejemplo, cualquiera de nosotros con la cadera lastimada, nos hubiéramos dado por vencidos, pero no Jacob. Jacob no era de esa clase de hombre, en su desplante dice, si no me bendices, no te voy a soltar. Cuésteme lo que me cueste. Esto es algo que debemos aprender, a no soltar a Dios, jamás. Soltamos a Dios cuando estamos enfermos ¿Qué nos pasa? Es cuando mas necesitamos de Él. Y así hacemos de vez en cuando, con cualquier cosa. Esto literalmente es una locura.

 

Veamos algunas razones por las que no debemos soltar a Dios nunca.

 

-         El es la fuente de vida (Job 12:10) En las manos de Dios esta cada una de nuestras almas, cada una de nuestras vidas, el decide quien vive y quien muere, el decide a quien curar y a quien ayudar. Si nos alejamos de Él, es como dejar nuestra vida sin control, es tirar la llave que nos abre todas las puertas.

-         Dios nos llena de fuerzas (Isaías 40:29-30) ¿Cuántos no hemos dicho “ya no puedo mas”?  Dios es quien no llena de renuevo y nos dice con voz tierna y apacible –“¡si, si puedes!” Y muchas veces cuando se van nuestras fuerzas, decaemos y no alejamos de Dios. Entonces, entonces realmente estamos acabados.

-         Grande es el para llevar todas nuestras cargas. (Salmo 33:20) Tenemos que confiar en el y solo en el, dice la Biblia que el es nuestro escudo, el nos protege de todas las cosas malas que nos puedan pasar, el es capaz de llevar aquellas pesadas cargas, que llevamos a cuestas (Salmos 55:229

-         La más grande bendición que podemos lograr de Él es la vida eterna. (1 Timoteo 6:12-19) Quizá aquí no podamos tener riquezas o gozar de buena salud, tal vez, jamás dejaremos de tener dificultades, pero algo es cierto de todo lo que dice Pablo, no nos confiemos en la riquezas confiemos en Jesucristo, el es el único que puede darnos vida eterna.

 

No abandonemos a Dios, que el esta dispuesto a llenarnos de sus bendiciones.

Iglesia de Cristo * Zuazua 104 * Garcia N.L. * Méx *